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domingo, 18 de diciembre de 2011

EL NOMBRE DE LA VIRGEN APARECIDA EN EL TEPEYAC NO ES INDÍGENA


ALGUNAS REFLEXIONES

ADVOCACIÓN DE LA 

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


Son cientos las advocaciones de la Santísima Virgen María que se conocen en todo el mundo católico. De todas ellas, siempre hay una de mayor importancia en cada país. También, según la época, así como la devoción dominante de los pueblos, por los milagros concedidos, visiones de los santos y apariciones, aumenta o disminuye la fama e importancia de esas advocaciones o apelativos.
Pastor y clérigos de Cáceres descubren, junto al río Guadalupe, la Imagen de Nuestra Señora. Lienzo de Juan de Santa María, siglo XVII.
La advocación de Santa María de Guadalupe comenzó a conocerse en el siglo XIV, después del milagroso descubrimiento, en una cueva al pie de la sierra de Guadalupe en el macizo de las Villuercas de Extremadura, España. Un humilde vaquero llamado Gil Cordero guardaba sus reses en una cueva junto al río Guadalupe.
“Una mañana temprano sacó sus vacas, pero una de ellas se negaba a salir, estaba como pegada al suelo y no la podía mover, entonces se dirigió al pueblo cercano a pedir ayuda, adelantándose a los vecinos que venían con él, se metió en la cueva al percibir una luz muy brillante que salía de ella, acercándose vio entre una grieta la figura de la Virgen María, escondida probablemente, desde la época de de la invasión de los moros”.
En la iglesia del Monasterio existe una lápida con la siguiente inscripción:


“Aquí yace Don Gil de Santa María de Guadalupe a quién se apareció esta imagen”.
La imagen de la Virgen es una escultura pequeñita de tez muy morena, con el Niño Jesús en sus brazos, vestida muy lujosamente. Esta imagen está colocada arriba del altar mayor y descansa sobre una base giratoria, para que los fieles puedan contemplarla de cerca, en su hermoso Camarín, adornado entre otras cosas con los escudos nobiliarios de grandes personajes, entre ellos: Cristóbal Colón y Hernán Cortés.


La historia de esta aparición es muy extensa, por los numerosos milagros que se sucedieron a partir de entonces. Su fama corrió por toda España y pronto se levantó un Monasterio de monjes jerónimos, en el año de 1389, al que siguieron Hospitales y Colegios, llegando a contar con una de las Bibliotecas más famosas de toda España. Desde esa fecha, durante todo el siglo XV y el XVI fue la Patrona de los Reinos de Castilla, mientras que la advocación del Pilar quedó solamente para el Reino de Aragón.

Alguien ha escrito acertadamente, que España le debe a Nuestra Señora la Virgen María las tres cosas más importante de éste mundo:



A su advocación del Pilar: la FE.
A su advocación de Covadonga: la PATRIA.
A su advocación de Guadalupe: el IMPERIO.


A la Virgen de Guadalupe se encomendaron los Reyes Católicos en sus empresas militares y descubridoras. Antes y después del Descubrimiento del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón fue a orar ante la imagen de la Virgen y allí llavó los indios antillanos que traía con él.

Hernán Cortés ofreció a la Virgen en 1529, un lujoso exvoto en plata y esmeralda que los artífices de Moctezuma cincelaron en Azcapotzalco, de la ciudad de México. Este exvoto tenía la figura y llevaba dentro, el cuerpo de la salamandra ponzoñoza que lo mordió en Yautepec.

En cuanto al nombre GUADALUPE, como consecuencia de su importancia entre católicos y no católicos; las investigaciones, opiniones y preferencias son múltiples y no han terminado aún al comenzar este tercer milenio.

Desde luego GUADALUPE es un vocablo hispanoárabe, y digo hispano porque en España nació, no lo llevaron los árabes en su invasión a la península ibérica. Se compone del sustantivo GUADI vocablo árabe-marroquí que significa RÍO o cañada donde corre un Río, y de la terminación LUPE; vocablo muy discutido.

En las provincias del sur se multiplican los topónimos que comienzan con la palabra GUAD: Guadaira, Guadajoz, Guadiana, Guadalajara, Guadalaviar, Guadalcanal, Guadalcázar, Guadalmedina, Guadalope, Guadalopillo, Guadalporcum, Guadalquivir… y por fin: GUADALUPE.

Todos estos nombres son de origen árabe pero ya modificados por el pueblo hispano latino, es decir; nuevos vocablos sincréticos nacidos en España.

LUPE; pudiera ser de origen árabe, pero ¿ cual es su significado?, o hispano-latino, tal vez sería un sincretismo, no son comunes estos nombres sincréticos, sin embargo, hay uno conocido que es Medinaceli-Ciudad del Cielo.

En latín tenemos varios vocablos que se asemejan a LUPE: lub -cascajo- lubben -oculto, lupa -cueva-, lupus -lobo- lupae -lobos.

GUADA – RÍO; LUPE – LOBOS: ¿Significa “RIOLOBOS”?

Cristóbal Colón bautizó como Guadalupe a una de las islas que descubrió en el mar Caribe. Los conquistadores del Nuevo Mundo traían junto su espada pequeñas imágenes de la Virgen de Guadalupe, por ser la advocación más venerada en los reinos de Castilla.



EL NOMBRE DE LA VIRGEN DE GUADALUPE NO ES INDÍGENA




La Divina Providencia guiaba las gestas de los seguidores de la Cruz de Cristo, en la conquista de los pueblos idólatras. Esta era una guerra contra el demonio para arrancarle las almas que tenía en su poder. Vencidos los Culhúas el 13 de agosto de 1521, Cortés pide al emperador Carlos V que le enviara religiosos santos para iniciar la evangelización, y llegaron 12 apóstoles a las tierras del Anáhuac en 1524 encabezados por Fray Martín de Valencia.

Pasaban los años y los frailes franciscanos trabajaban muy duro, pero la tarea era muy grande, humanamente imposible. Sería indispensable la intervención de la Madre de Dios para afianzar la Palabra Divina en los corazones de los neófitos. Ella eligió a un humilde joven indio recién bautizado, un hombre de corazón puro llamado cristianamente Juan Diego del pueblo de Cuauhtitlán, casado, quién vivía con su tío Juan Bernardino.

El día 9 de diciembre de 1531 muy temprano, Juan Diego tuvo la primera entrevista con la Santísima Virgen, Ella le habló en la lengua nahua porque Juan Diego no entendía ninguna otra. La Madre de Dios pidió que se le construyera un templo ahí en la loma del Tepeyac; en la segunda entrevista le ordenó lo mismo, pero la radiante señora no le dijo su nombre. Solamente se lo reveló al tío Bernardino en la tercera aparición, a quien sanó de su enfermedad, diciendo la Virgen en lengua nahua “Yo Soy La Siempre Virgen” y en castellano:“SANTA MARÍA DE GUADALUPE”, primeramente, porque esos tres vocablos no existían en la lengua indígena, y además, para que los españoles entendieran claramente que se trataba de la advocación más conocida y venerada de España en aquella época.

Las milagrosas apariciones de la Santísima Virgen María se terminaron con la cuarta entrevista a Juan Diego, cuando Nuestra Señora estampó milagrosamente su imagen en la tilma, que aquel entregó al Obispo Juan de Zumárraga el día 12 de ese mes de diciembre de 1531.

LA DISTORSIÓN DEL NOMBRE GUADALUPE



Alguien ha dicho muy atinadamente de la gran cultura azteca, que los historiadores y arqueólogos, sobre todo extranjeros han alabado tanto; no pasa de ser un gran mito. Sus lenguas eran muy variadas, no tenían reglas, carecían de Gramática. Cuando los Frailes comenzaron a aprenderlas fueron conformando a la estructura del idioma latino, escribiendo los fonemas indígenas con letras del alfabeto latino. Es de esta manera que los indígenas poseedores de las antiguas tradiciones de sus pueblos escribieron historias y relaciones.

Los historiadores modernos indigenistas tratan de manera forzada interpretar el nombre SANCTA MARÍA GUDALUPE con vocablos nahuas, hacen curiosos retruécanos acomodando los fonemas indígenas para desbaratar el nombre que la Santísima Virgen eligió para ser llamada por los habitantes del Nuevo Mundo.

He aquí algunos de sus inventos:

“Cuatlallope…, Tecuantlanopeu…, Tequantlaxopeuh…, Cuauhtlalapan…, Tlecuantlacupe…, Coatlaloclapia”… etc.

Es un hecho, que también el padre Juan González intérprete entre Juan Diego y el Obispo Zumárraga escribió una relación de las apariciones en la lengua nahua y en castellano.

Quizás, la relación más conocida es la que escribió en nahua con caracteres latinos, el noble indígena bautizado don Antonio Valeriano Chimalpain pariente de Moctezuma. Este recibió la sabiduría de los Frailes, fue profesor del Colegio de Tlatelolco y Gobernador de los indios por 30 años. Del rey don Felipe II recibió una carta de felicitación por su buen gobierno.

Del escrito original de Valeriano se hicieron varias copias, una de ellas la tuvo el padre jesuita Carlos de Singüenza y Góngora. La Relación de Valeriano que ha llegado a nuestros días es la que copió en 1649 el cura de Guadalupe Fray Luis Lasso de la Vega en lengua nahua titulada “Aparición de Santa María de Guadalupe”, comienza con las palabras “Nican Mopohua…” que quieren decir: “Aquí se refiere ordenadamente de que manera maravillosa se apareció hace poco en el Tepeyac la siempre Virgen Sancta María Madre de Dios, nuestra Reina que se nombra GUADALUPE… 9 diciembre… 1531″ y en ese documento aparecen las siguientes frases ” Huei tlamahuizoltica o monexiti ilhuicac tlatoca ihuapilli SANCTA MARÍA… GUADALUPE…”Con lo que se prueba que la Santísima Virgen no se llamó a sí misma con ninguna interpretación indígena cuando le habló a Juan Bernardino, porque no existían esas palabras en lengua nahua.

Cuando el tío de Juan Diego relató al Obispo Zumárraga el suceso, habló en lengua nahua y el traductor padre Juan González no tuvo dificultad para ello pues Bernardino dijo claramente el nombre GUADALUPE, no empleando ningún vocablo indígena.

sábado, 21 de agosto de 2010

Andrés de Tapia

Nacido en León, o quizá en Medellín en 1496. Tendría 24 años cuando pasó al Nuevo Mundo.
"Era de la color el rostro algo ceniciento y no muy alegre, y de buen cuerpo, y de poca barba y rala, y fue buen capitán así a pie como a caballo" (Bernal Díaz del Castillo).
Fué paje de Diego Colón en Sevilla y por su sugerencia pasó a Santiago en 1518. Como ya había partido la expedición comandada por Hernán Cortés, Diego Velázquez lo envió a unirse a dicha expedición, con el objeto de tener hombres de su confianza, por lo que se dirigió a La Habana y se une a Cortés.
Estuvo en la elección de Cortés como Capitán General, y supo ganarse su respeto en todas las batallas demostrando gran valentía y coraje, por lo que pronto se convirtió junto con Alvarado y Sandoval en uno de los capitanes de mas confianza para Cortés. Andrés de Tapia estuvo muy cercano a Cortés en gran parte de los episodios sucedidos en la conquista de Tenochtitlán, por lo que después realizó una Relación de los sucesos, como testigo de primera mano, Relación que posteriormente serviría a muchos cronistas para hacer la reconstrucción de lo sucedido en la conquista.
Entre 1519 y 1520, Tapia se dirigió al Pánuco, en donde obtuvo repartimientos, y parece haber sido uno de los que, disfrazados de indios, fueron a espiar a Cempoala la expedición de Pánfilo de Narváez, donde escucho: "Narváez dezía que venyan a soltar a Montezuma e darle la tierra, e a matar al dicho don Hernando e a todos los españoles que con el estavan porque eran malos e ladrones". Y también escuchó a uno de los amigos de Narváez: "uno se dezía delante del dicho Narbáez de cortar las orejas al dicho don Hernando e comersela una d´ella".
Una vez que Cortés hubo derrotado a Narváez, envió a Andres de Tapia a Tenochtitlán a comunicar a Moctezuma que Cortés regresaba y "que rrogaba questoviese muy alebre e bien con el, como syempre avía estado con el, quel no tenya henojo alguno e quel rrogaba mucho 

que saliese a ver como venya que venyan todos de rregozijo". Posteriormente estuvo muy cerca de Cortés durante el episodio de la Noche Triste, y uno de sus soldados, Cristóbal de Olea incluso salvó al futuro Marqués del Valle de caer en manos mexicas a costa de su propia vida. Pedro Zamorano recuerda este hecho en 1561:
"Andrés de Tapia hizo un recuentro que vino el marqués junto a esta cibdad de Mexico, en una calzada pequeña que se nombra agora la Calzada de San Martín... vido este testigo que los naturales pusyeron e tanto peligro e trabajo al marqués... y a su capitanía que hera de gentiles hombres y sobresalientes, donde yba este testigo, que si no fuera por el dicho Andrés de Tapia y su gente llevaran los naturales el dicho marqués, porquel socorro llegó al tiempo que hizo tan gran fruto que se llevaron un soldado que se dezía Olea, que estaba en la capitanía del dicho capitán Andrés de Tapia, e por su buen socorro e buena industrya no llevaron al dicho marqués, e con todo esto perdieron cuarenta y cinco hombres los españoles que los naturales sacrificaron aquel día en el qu de Uchilobos en el Tlatelulco".
Hacia 1526, Tapia se convertía en alguacil mayor y regidor de México. En 1528 se dirigió con Cortés a España, regresando en 1529, convirtiéndole Cortés en su mayordomo, justicia mayor y contador. En la expedición de Cortés a California, Andrés de Tapia fué nombrado Maestre de Campo. Después volvió a acompañar a Cortés a España. En 1550 fué nombrado alcalde, y en 1560-61 muere pobre, aunque con muchas encomiendas.
Andrés de Tapia tuvo tres hijos y una hija con Isabel de Sosa. Escribió en 1539 una relación de los sucesos de la conquista de México, hasta la derrota de Narváez, y aunque esta relación nunca fué publicada, parece haber sido utilizada por Gómara y Cervantes de Salazar. Esta relación se encontró en Madrid en 1859, donde permanece en la Real Academia de Historia, bajo la colección Muñoz.


BIBLIOGRAFÍA.

 
Martínez, J. L. 1991. Hernán Cortés. Fondo de Cultura Económica-UNAM. México 1009 pp.

 
Thomas, H. 2000. Who´s who of the Conquistadors. Cassel & Co. Londres. 444 pp.




 

viernes, 23 de julio de 2010

De los soberbios templos de México

Historia Natural y Moral de las Indias
P. Joseph de Acosta
Fondo de Cultura Económica de México
Serie Crónistas de Indias



CAPÍTULO 13

De los soberbios templos de México


Pero sin comparación fué mayor la superstición de los mexicanos, así en sus ceremonias como en la grandeza de sus templos,que antiguamente llamaban los españoles el cu, y debió ser vocablo tomado de los isleños de Santo Domingo o de Cuba, como otros muchos que se usan, y no se usan, y no son ni de España ni de otra lengua que hoy se use en Indias , como son maíz, chicha, vaquiano, chapetón y otros tales. Había pues en México el cu, tan famoso templo de Viziliputzli, que tenía una cerca muy grande, y formaba dentro de sí un hermoso patio; toda ella era grabada de piedras grandes a manera de culebras asidas las unas a las otras, y por eso se llamaba esta cerca coatepantli, que quiere decir cerca de culebras. Tenían las cumbres de las cámaras y oratorios donde los ídolos estaban, un pretil muy galano labradocon piedras menudas, negras como azabache, puestas con mucho orden y concierto, revocado todo el campo de blanco y colorado, que desde abajo lucía mucho. Encima de este pretil había unas almenas muy galanas, labradas como caracoles; tenía por remate  de los estribos, dos indios de piedra, asentados, con unos candeleros en las manos, y de ellos salían, unas como mangas de cruz, con remates de ricas plumas amarillas y verdes, y unos rapazajos largos de lo mismo. Por dentro de la cerca de este patio había muhos aposentos de religiosos, y otros en lo alto, para sacerdotes y papas, que así llamaban a los supremos sacerdotes que servían al ídolo. Era este patio tan grande y espacioso, que se juntaban a danzar o bailar en él, en rueda, alderredor, como lo usaban en aquel reino, sin estorbo ninguno, ocho o diez mil hombres, que parece cosa increíble. Tenía cuatro puertas o entradas, a Oriente y Poniente, y Norte y Mediodía; de cada puerta de estas principiaba una calzada muy hermosa de dos y tres leguas, y así había en medio de la laguna, donde estaba fundada la ciudad de México, cuatro calzadas en cruz, muy anchas, que la hermoseaban mucho. Estaban en estas portadas cuatro dioses o ídolos, los rostros vueltos a las mismas partes de las calzadas. Frontero de la puerta de este templo de Vitzilipuztli había treinta gradas de treinta brazos de largo, que las dividía una calle que estaba entre la cerca del patio y ellas. En lo alto de las gradas había un pasadero de treinta pies de ancho, todo encalado; en medio de este pasadero, una palizada bien labrada de árboles muy altos puestos en hilera, una braza uno de otro; estos maderos eran muy gruesos, y estaban todos barrenados con unos agujeros pequeños; desde abajo hasta la cumbre, venían por los agujeros de u madero a otro unas varas delgadas, en las cuales estaban ensartadas muchas calaveras de hombres, por las sienes; tenía cada una veinte cabezas.