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martes, 28 de septiembre de 2010

AGUSTÍN DE ITURBIDE. Juicios de la Historia

¿Cuál fue la primera reacción del pueblo, de la Nación, de sus mismos enemigos? El hecho, el parricidio, el crimen, permitido por Dios, estaba consumado...

Comenzando por los sencillos y sorprendidos vecinos de Padilla, se mostraron consternados y perplejos por no comprender las las razones que movieron al Congreso a condenar tan rápidamente y sin apelación ninguna al hombre por el cual ellos y toda la Nación eran libres.

Almas piadosas sobre todo de mujeres, se ofrecieron a lavar las heridas del cadáver, lo amortajaron con el hábito de San Francisco y con buena asistencia del pueblo lo velaron toda la noche. Al día siguiente, 290 de Julio, se le dio cristiana sepultura. Los restos gloriosos del ex-Emperador permanecieron allí hasta 1838.

En cuanto a la reacción en los pueblos y ciudades de la Nación fue de profundo dolor y sentimiento, pues no podían menos de llorar la trágica e injusta muerte del que les había conquistado la libertad, sobre todo cuando fueron sabiendo la verdad sobre el decreto y los adjuntos del parricidio. En la capital fue mayor el asombro y más profundo el dolor, pues no podían concebir que hubiera muerto tan injusta y trágicamente el hombre que hacía poco más de un año ceñía todavía la Corona de un Imperio que él había liberado, y lo que más los llenaba de pena y de vergüenza era que mexicanos que se proclamaban representantes del pueblo eran los causantes, los autores de semejante crimen. 

Por eso en el mismo Congreso -escribe Zamacois- "el dolor se retrató en el semblante de todos los diputados, y no hubo uno de ellos que no lamentase la desgracia de un hombre a quien la Patria le era deudora del bien supremo de la Independencia"

Carlos María Bustamante, de cuyos labios había salido la propuesta del infame decreto de muerte, se disculpaba diciendo que era "solo para atemorizar"... Es indudable que de todos, o de la mayor parte, se apoderó un lacerante remordimiento por sentirse culpables de la "MANCHA MAYOR DE NUESTRA HISTORIA".


domingo, 12 de septiembre de 2010

Hidalgo es excomulgado por rebelde, hereje y por haber iniciado la lucha de independencia

24 de Septiembre de 1810

Abad y Queipo, obispo electo de Michoacán, excomulga a Hidalgo por rebelde, hereje y por haber iniciado la lucha de independencia.

“Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos. Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él”.

Meses más tarde, Hidalgo, ya en prisión, será degradado del sacerdocio –para poder ser enjuiciado como reo común y poder aplicarle la pena capital- el 29 de julio de 1811 en una de las salas del Hospital Real de Chihuahua. Además de la pena en sí misma, era una gran injuria a sus sentimientos religiosos -por demás humillante-, y le será raspada la piel de la cabeza, le arrancarán la yema de los pulgares e índices de las manos que habían sido consagradas el día de la ordenación. Hecho esto, será entregado a las autoridades civiles y militares del gobierno español para que sea fusilado sin alguna prerrogativa o beneficio eclesiásticos, que amparan a cualquier reo.



 MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Un Héroe no reconocido

Este mes de septiembre de 2010 se cumplen 189 años del nacimiento de la Nación Mexicana, nació con la conciliación de todas las fuerzas que existían en la Nueva España; que la Revolución internacional anticristiana iniciada en 1810 había destruido en once años de guerra fraticida. Revolución ideada y sostenida desde el extranjero por las logias angloamericanas y francesas unidas, para destrozar las posesiones americanas del Imperio Español. 

El 27 de septiembre de 1821, por medio del Plan de las Tres Garantías y el Tratado de Córdoba: bajo el lema: INDEPENDENCIA (de cualquiera otra nación), RELIGIÓN (católica, apostólica y romana) Y UNIÓN (de todas las clases sociales); para todos los habitantes que poblaban el extensísimo territorio que entregó la Antigua España al naciente IMPERIO MEXICANO CATÓLICO.

En esa fecha se acababa la guerra revolucionaria y se instauraba un nuevo orden que de haber fructificado hubiera hecho de la nueva nación, la primera potencia del continente americano.

México nació como Monarquía Católica cuyo ideal era el reinado de Cristo sobre la tierra. Así la concibió el hombre que supo unir a los contrarios en un naciente nacionalismo mexicano apoyado en nuestra civilización hispánica.

El 18 de mayo de 1822, el ejército con el pueblo de la ciudad de México, pidió el trono para AGUSTÍN I, mismo que le reconoció la Junta Provisional Gubernativa el 21de julio de ese año. Agustín y su esposa Ana María fueron coronados en la Catedral estando presentes varios Obispos.

Pero las logias masónicas internacionales tenían otro plan. Se estorbó su gobierno y fue traicionado por todos aquellos que hacía poco lo habían vitoreado. Ese naciente Imperio Católico perdió, a los diez meses de instaurado, la oportunidad de desarrollarse en una potencia como sucesora del Imperio Católico Español.

Las fuerzas enemigas del pueblo mexicano, tanto extranjeras como nativas, asesinaron a esta criatura desde su cuna por el delito de querer gobernarse de acuerdo a la religión y cultura de sus propios habitantes.

El 19 de julio de 1824 después de haber desembarcado en la costa de Tamaulipas procedente de Europa, Iturbide, fue reconocido, puesto preso y acribillado a balazos sin juicio alguno. Por el único delito de querer gobernar a México siguiendo la Doctrina de Cristo Rey.

Actualmente sus restos están en la Capilla de San Felipe de Jesús de la Catedral Metropolitana en la ciudad de México.

No olvidemos al verdadero PADRE DE LA PATRIA MEXICANA, honremos al HÉROE que derramó su sangre gritando ¡Viva Cristo!


DON AGUSTÍN DE ITURBIDE Y ARÁMBURU.




Colaboración de:
Luis G. Pérez de León R.

martes, 3 de agosto de 2010

La célebre “Güera” Rodríguez

"Debemos imaginar aquellas tertulias de la casa de la calle de los Plateros, donde la "Güera Rodríguez" hacía gala de la etiqueta más pulida para recibir y agasajar a sus invitados que, poco a poco, se extasiaban... "

María Ignacia Xaviera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Osorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdoba Salas Solano y Garfias (1778-1851) tenía veinticinco años cuando visita México el ilustre investigador Alexander Von Humboldt (1769-1859), quien ha programado un amplio recorrido para conocer la fauna, la flora y los minerales de estas tierras. En especial se interesa por el cultivo de la cochinilla, aquel gusanito grisáceo que se desarrolla en las pencas del nopal y que se utiliza seco para colorear alimentos.
La amorosa joven cautiva con su plática, con su gracia y simpatía. Debemos imaginar aquellas tertulias de la casa de la calle de los Plateros, donde la "Güera Rodríguez" hacía gala de extravagante hospitalidad para recibir y atender a sus invitados que se extasiaban con el caudal de cultura que emanaba de sus labios, con la inteligencia de sus respuestas sinceras a través de una mirada serena y alegre. La caída de sus bucles dorados, realzaban aquellos inolvidables ojos azules que destacaban ante la delicadeza de las facciones de su rostro. Era tan bella que alguna vez sirvió de modelo para esculpir y pintar a la misma Virgen María.
En una coqueta mesilla, cuyo mantel cae formando olanes de finísimo encaje de Brujas, ofrece el té, ahora tan de moda en la sociedad mexicana y, desde luego, el tradicional chocolate espumado de tres tantos. Entre sorbo y sorbo de las delgadas tazas de porcelana, degustan galletas de nata, enrejados de chocolate, huesitos de manteca, besos de merengue, polvorones de almendra y tortaditas de Santa Clara.
Después, brinda con ratafía quiditativa o elixir de los Dioses, o con aquellas otras pócimas celestiales que guardan las limpias botellas de cristal cortado como la crema de perfecto amor, hecha con destilados de violetas; la crema de Venus, donde la vainilla se mezcla con claveles, clavo, canela y naranja; el aguardiente de andaya, hecha con raíz de lirio de Florencia y cáscaras de naranja, los licores de damiana, el destilado de rosas, el espíritu de anís, los caldos de frutas o espíritus de aromas delicados como los de guayaba, moras o membrillos.

jueves, 22 de julio de 2010

De la Excomunión de Hidalgo



SOCIEDAD COLIMENSE DE ESTUDIOS HISTÓRICOS A. C.


INSTITUCIÓN CULTURAL NO LUCRATIVA DEDICADA AL RESCATE, PRESERVACIÓN Y DIFUSIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA COLIMENSE.



De la Excomunión de Hidalgo

CULTURALIA

NOÉ GUERRA PIMENTEL

Como curiosidad, ahora que el clero católico anda buscando meterse en la organización de los actos conmemorativos de la Independencia y de la Revolución, creo que vale rememorar aquel acto con el que un hombre de esa misma grey fue excomulgado, después de prevenido con esta encíclica –lenguaje, tal cual- que funda las razones: “NOS. LOS INQUISIDORES APOSTÓLICOS CONTRA LA HERÉTICA, Pravedad y Apostasía, en la Ciudad de México, Estados y Provincias de esta Nueva España, Guatemala, Nicaragua, Islas Filipinas, sus Distritos y Jurisdicciones, por Autoridad Apostólica, Real y Ordinaria, etc., A vos, Br. Don Miguel Hidalgo y Costilla, Cura de la Congregación de Los Dolores en el Obispado de Michoacán, titulado Capitán General en el Ejército de los Insurgentes. Sabed que ante nos pareció el Señor Inquisidor Fiscal de este Santo Oficio e hizo presentación en forma de proceso, que tuvo principio en el año 1800 y fue continuado a su instancia el de 1809, del que resultó comprobado contra vos, el delito de herejía y apostasía de nuestra Santa Fé Católica, y que soís un hombre sedicioso, cismático, y herege formal por las doce proposiciones que habéis proferido y procurado enseñar a otros, han sido la regla constante de vuestras conversaciones y conducta, y son las siguientes:

domingo, 18 de julio de 2010

Francisco Martín Cipriano García Cantarines y Mateos. Párroco y Diputado

Nacido en la villa de Córdoba en 1767, Francisco Martín Cipriano García Cantarines y Mateos, según reza su partida de bautismo, siguió la carrera clerical clásica de su tiempo para alguien con una posición social más o menos acomodada. Y es que hacían falta recursos para estudiar fuera de su patria, en el Seminario de Puebla, y para obtener los títulos de la Real y Pontificia Universidad de México, que por entonces era la única que podía expedirlos. En ella obtuvo el bachillerato en Artes en 1790, que entonces era el título universitario más común entre los clérigos y el punto de partida para una verdadera carrera importante. Entró a la Facultad de Teología, donde se tituló bachiller en 1793, licenciado y doctor en 1797, según los registros de la Universidad. Como muchos clérigos de entonces permaneció algún tiempo impartiendo cursos en el seminario de Puebla o asistiendo como sinodal a exámenes universitarios.
Clérigo pues con estudios universitarios, pasó luego a servir curatos ya en los primeros años del siglo XIX. La guerra de 1810 lo sorprendió siendo párroco de Zacatlán, donde adquirió celebridad por su empeñada lealtad a la causa realista en un pueblo que se convirtió en cuartel de los insurgentes en la sierra poblana. Combatió enérgicamente a los insurgentes desde el púlpito, e incluso llegó a negarles los sacramentos, particularmente el matrimonio, y logró mantener contacto con las autoridades realistas llegando a proponer que fuera la Inquisición la que juzgase a los "infidentes", con lo que convertía literalmente a la insurgencia en delito contra la fe. Sin embargo, si nos atenemos a testimonios como los de Carlos María de Bustamante, que lo conoció entonces, se diría que los insurgentes lo reconocían como un enemigo leal, e incluso respetable sobre todo visto su empeño en atender a sus feligreses durante la epidemia de 1813. Por todo ello, podría decirse que el doctor Cantarines era entonces un párroco modelo: fiel al rey, servicial con sus feligreses (a los que no abandonó ni por la guerra ni por la epidemia) y leal también a la jurisdicción eclesiástica.
Sin embargo, como muchos otros párrocos de la época, no fue inmune a los cambios que se venían sucediendo y al realista intransigente de principios de la década de 1810 le sucederá un liberal moderado a principios de 1820. El doctor Cantarines pasó de párroco a diputado en 1821 cuando fue electo para las Cortes españolas por la provincia de Oaxaca. Mas no llegó a embarcarse, pues permaneció en Veracruz, involucrado según parece en los planes que algunos diputados fraguaban de proclamar la independencia e instalarse como congreso en la ciudad porteña. Casi sin solución de continuidad pasó de representante en las Cortes monárquicas a diputado del primero Congreso constituyente de México una vez consumada la independencia, y más tarde diputado constituyente de Veracruz por su natal Córdoba en 1824.
Aunque incluso obras recientes sobre el primer federalismo veracruzano suelen olvidar su nombre, o bien lo secularizan post mortem (aparece a veces como doctor en medicina y no como doctor en teología), su labor en el Constituyente fue muy importante. Incluso se ganó elogios de la prensa como un "promotor del progreso". En efecto trabajó mucho por consolidar la nueva soberanía estatal, paradójicamente incluso ante la jurisdicción eclesiástica. Él era presidente del Congreso cuando éste aprobó que los diezmos otrora de la Corona española eran a partir de entonces propiedad del Estado, y fue parte de los que impulsaron la intervención civil en la provisión de beneficios eclesiásticos bajo la forma del derecho de exclusiva, a pesar de las protestas del obispo de Puebla, Antonio Joaquín Pérez. Su relación con éste, por cierto, no fue precisamente buena de ahí en adelante.
Ironías de la vida, el asunto de la exclusiva lo afectó a él personalmente cuando optó por permutar su curato de Zacatlán por otro en territorio veracruzano, el de Orizaba. Llegó ahí a mediados de 1825, cordialmente recibido por el ayuntamiento, que incluso insistió en acelerar todo lo posible los trámites de su llegada apenas se supo de dicha permuta. También la prensa de la época se congratuló del arribo de un hombre de "caridad bien ordenada", capaz sin duda de promover "las semillas fecundas de la prosperidad y de la riqueza" de la villa orizabeña.
Y hay que decir que correspondió a las expectativas: reconociendo la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, puso bajo contrato a los ahora llamados "indígenas" al servicio de la parroquia en sustitución de los antiguos servicios personales gratuitos; asimismo, cuando se planteó la posibilidad de abrir un convento de monjas carmelitas en Orizaba sugirió que se les pidiese que se dedicaran a la enseñanza de niñas para encontrarles algún destino de "utilidad". Apreciado por el jefe político local, Vicente de Segura, quien decía de él que era "un eclesiástico benemérito por su opinión [y de] patriotismo bien conocido".
Por supuesto, su liberalismo no simpatizaba a todo mundo. El propio Vicente de Segura denunció que los franciscanos del Colegio Apostólico de San José de Gracia de Orizaba no tenían en ningún aprecio al párroco, e inclusive lo manifestaban públicamente en el púlpito. Opositores firmes del liberalismo, los religiosos encuadraban al clérigo en el marco que mejor conocían: para ellos no era sino un "hereje jansenista".
Hereje o no, el doctor Cantarines fue también parte de las disputas entre los grupos políticos locales. Llegó a ser criticado por la prensa radical, ligada a la masonería de rito de York (los yorkinos), que lo acusaba de ser un "promotor de la discordia" por haber lanzado críticas desde el púlpito contra sus representantes en Orizaba. Se le identificaba como un hombre del partido opuesto, el de los escoceses, que en una nueva paradoja, estaba integrado en Orizaba en buena medida por antiguos insurgentes. Su nombre fue mencionado en el intento de pronunciamiento de estos últimos a principios de 1828, pero no llegó a ser procesado. En cambio, no pasó mucho tiempo antes de que abandonara Veracruz para obtener una canonjía en la catedral de Oaxaca.
Sobre esa última etapa de su vida tenemos pocos datos, pero lo que más resalta es que ocupara la rectoría del Instituto de Ciencias y Artes de ese estado en una época en que tuvo entre sus alumnos a algunos de los futuros liberales de mediados del siglo XIX, el más célebre, Benito Juárez.
Realista, liberal, escocés, hombre de carrera clerical (que culminaría bien con el título de obispo de Hippos en 1845) y política, el doctor García Cantarines ilustra bien las ambigüedades de esa generación de principios del siglo XIX.



historiareligiosademexico


martes, 13 de julio de 2010

Querían Controlar Nuestra Independencia

Título: Querían Controlar Nuestra Independencia
Autor: Salvador Borrego E.
Extracto del libro “América Peligra”, 23ª Edición, Enero de 2008, pp. 101-104, transcripción parcial de la sección “Querían controlar nuestra Independencia”

Muertos Hidalgo y Allende, la insurrección quedó casi dominada. Pero poco a poco surgió con innatas dotes de caudillo militar, el cura José María Morelos, que desplegó una gran actividad hasta 1815. Llegó a mover más de 12,000 hombres y realizó prodigios de esfuerzo frente a un enemigo tres veces superior en número y además superior en disciplina y armas. Morelos repudiaba nuestra vinculación oficial con el invasor francés de España y decía que el francés “pretende corromper nuestra religión” (manifiesto de noviembre de 1812). El virreinato podía llegar a uncirnos con el hermano de Napoleón que sojuzgaba a España.

Morelos rehuyó el extraño consejo de arruinar al país con la "guerra total". Quería que el campesino tuviera tierras propias; se negó a reconocer ninguna otra religión que no fuera la católica; no quiso comprometer territorio nacional y no llegó a recibir ayuda de los agentes extranjeros que se decían tan amigos de México.



El núcleo de la insurrección seguían siendo los clérigos y había tantos en las filas insurgentes que el Virrey decretó (junio 25, 1812) que éstos quedaban bajo la jurisdicción militar y que serían ejecutados sumariamente, sin previa degradación eclesiástica. La simpatía de los sacerdotes por la causa insurgente se debía a que consideraban que el país prosperaría más siendo independiente y a que juzgaban dañino que México llegara a recibir la influencia del invasor francés que gobernaba España. Este sentimiento se agudizó en 1812 cuando las logias de España, aliadas del invasor extranjero, proclamaron una nueva Constitución, que fue también jurada en México (5 de octubre del mismo año) y en su memoria se le dio al Zócalo el nombre oficial de Plaza de la Constitución. En ese momento el virreinato de México comenzaba a ser influido con las ideas del poder masónico-francés que invadía a España.

Eso explica que seis mil de los ocho mil sacerdotes que habían en la Nueva España no quisieran que ésta siguiera atada al carro de una España cautiva del extranjero, y en forma abierta o discreta alentaban el movimiento de independencia. Este era, pues, un esfuerzo nacionalista, en el que nada tenían que ver las logias, aunque luego han pretendido atribuírselo. Su participación consistía en tratar de influir ese movimiento, prometiéndole apoyo, con la mira secreta de controlarlo.

Así fue como deslizaron cerca de Morelos a un tal David y a un tal Tabares, y como sugirieron el ‘Plan de Tierra Quemada’, que dijeron que Morelos firmó, pero que ciertamente él nunca aceptó, ni permitió se aplicara. Por el contrario, lo contradijo en todas sus proclamas y con sus actos. Ese extraño plan era dañino para el futuro de México; implicaba la guerra total y consistía en lanzar a los indios contra los blancos y en “destruir todas las obras de presas, acueductos, caseríos, y demás oficinas de los hacendados pudientes, criollos o gachupines, Estas propias medidas deben ser contra las minas, destruyendo sus obras y las haciendas de metales sin dejar rastro. La misma diligencia se practicará con los ingenios de azúcar.”

El plan era terrorista y conducía al debilitamiento del país que estaba por nacer, destruyendo sus centros de trabajo y enfrentando a los indígenas contra los criollos y mestizos.

Inicialmente Morelos tuvo tratos con los agentes extranjeros Tabares y David, quienes junto con una tal Mayo promovieron que se alentara a los indios al saqueo, al despojo de tierras y al asesinato de los blancos, según el plan de guerra total. Pero en ese momento Morelos los desautorizó, salió en su persecución, los capturó y los fusiló en Chilapa.

Esa es la mejor prueba de que Morelos no estaba de acuerdo con el extraño plan de ‘Tierra Quemada’, que años más tarde un tal Juan Martiñena [o Juan Martín Juanmartiñena] hizo circular atribuyéndoselo al Caudillo, y que en 1924 fue exhumado en el Senado con el título de “Las Ideas Sociales del Generalísimo”. De ese plan se pretende ahora deducir capciosamente que Morelos quería la supresión de la propiedad agrícola y la creación de algo así como los ejidos comunales, cosa absolutamente falsa, pues en la Constitución que promovió y firmó establece la “propiedad y la libertad” y que “todos los individuos de la sociedad tienen derecho a adquirir propiedades” y a “disponer de ellas a su arbitrio”.

El mencionado plan, sin fecha ni lugar de expedición, fue contradicho por todos los actos del Caudillo, quien ni confiscó la propiedad privada, ni destruyó centros de trabajo ni persiguió a los criollos o españoles, y en su proclama del 13 de octubre de 1811 dijo: “… no hay motivo para que las que se llamaban castas quieran destruirse unos con otros, los blancos contra los negros, o éstos contra los naturales, pues sería el yerro mayor… Que no siendo como no es nuestro sistema proceder contra los ricos criollos, ninguno se atreverá a echar mano de sus bienes por muy rico que sea; por ser contra todo derecho semejante acción, principalmente contra la ley Divina que nos prohíbe hurtar”. Al capturar Tehuacán ordenó que en un plazo de tres horas se arcabuceara “a todo soldado que cometa un robo”. (“Morelos” por Ezequiel A. Chávez)

El extraño documento de guerra total no figuró en las deliberaciones del Congreso convocado por Morelos, ni lo tomaron en cuenta los realistas en el proceso, y aun el mismo Calleja se abstuvo de atribuírselo al Caudillo y sencillamente escribió que era engendro de alguna “cabeza infernal”. El único que se lo atribuyó posteriormente fue Juan Martiñena, y la historia oficial exhumó el embuste en 1924, a iniciativa del senador Pedro de Alba.

En un hecho que durante las campañas de Morelos las logias de Filadelfia y de Nueva Orleans enviaban agentes a ofrecer ayuda para la lucha de independencia, pero evidentemente sólo la daban a quienes fueran prestándose, consciente o inconscientemente, a ciertos planes internacionales. Morelos decretó la independencia de México, formó el primer Congreso y la primera Constitución. Y no obstante eso, no recibió ayuda de los extranjeros presuntamente enamorados de la independencia mexicana. Del extranjero vino a verlo un tal general Robinson, pero de su visita no se derivó ninguna ayuda, y es que Morelos seguía firme en sus creencias, como lo demostró en la primera Constitución, en Chilpancingo, al estipular que no se reconocería “otra religión más que la católica, apostólica y romana.” En el propio congreso de Chilpancingo se aprobó el restablecimiento de los jesuitas. Y después de capturar Acapulco el 9 de junio de 1813, Morelos declaró en un banquete: “Brindo por España; ¡Viva España!, pero hermana y no dominadora de América”.

Por otra parte, nombró plenipotenciario suyo en Estados Unidos a José Manuel de Herrera, quien dio el grado de general mexicano al agente francés Aury, antiguo pirata, y habló de ceder a Norteamérica el Estado de Texas, a cambio de armas, pero Morelos no llegó a formalizar ningún compromiso sobre el particular. Por el contrario, el 17 de febrero de 1813 escribía desde Yangüitán, al mariscal Ayala, que deseaba abrir comunicación con los angloamericanos, pero que “será puramente de comercio, a feria de grano y otros efectos, por fusiles…”

Y el hecho es que Morelos no llegó a recibir ayuda de los agentes masones que se fingían tan amigos de México. Aunque muy capaz al mando de tropas y en la conducción de operaciones militares, como lo demostró en el rompimiento del sitio de Cuautla –de 72 días-, Morelos careció de medios económicos y de armas y cayó prisonero.

Su brillante carrera terminó ante un pelotón de ejecución en San Cristóbal Ecatepec, el 22 de diciembre de 1815. Según cómputo de los realistas, con Morelos iban ya fusilados 125 sacerdotes insurgentes.




Tomado de:
bibliaytradicion.wordpress.com




sábado, 3 de julio de 2010

Miguel Hidalgo, falsificación histórica.

En el contexto del bicentenario (1810-2010) de la insurrección de Hidalgo y de otros líderes que preparó la independencia de México, vale la pena ofrecer algunas consideraciones sobre un presunto texto de excomunión que, por lo que parece, resulta ser un claro ejemplo de falsificación histórica.

En un disco titulado “Memoria Política de México” y publicado en 2007 por Doralicia Carmona Dávila, profesora de Historiografía e Historia Social y Cultural en la Universidad de Guanajuato (México), se recogen diversos documentos relativos a la historia de México. En la colección aparece un texto que, presuntamente, habría sido usado para excomulgar a Miguel Hidalgo en 1810.

El texto que nos interesa fue ofrecido en el siguiente hipervínculo: http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1810DEM.html, al cual accedimos el 31 de marzo de 2009 (posteriormente dejó de ser accesible vía Internet). El texto iniciaba como sigue:
“Decreto lanzado por el obispo Manuel Abad y Queipo. Obispo de Michoacán de 1810 a 1815.
“Por autoridad del Dios Omnipotente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y de los santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, papas (sic), querubines y serafines: de todos los santos inocentes, quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos y electos de Dios: Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, ex cura del pueblo de Dolores.
“Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquéllos que le dicen al señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ninguno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre jamás (sic)”.
Siguen luego diversas maldiciones y condenas, sin que exista ninguna frase que deje espacio abierto al arrepentimiento (lo cual es una omisión extraña en un texto de excomunión). La última línea es la siguiente:
“Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén!”.
El texto en cuestión ha sido reproducido a lo largo del siglo XX en distintas obras y con variantes más o menos significativas. Por recoger algunas, evidenciadas con la ayuda de books.google, podemos recordar las siguientes:
Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, “Boletín de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos”, La Sociedad, Chihuahua 1946, p. 225.
Luis Rodríguez, “¡Loor a nuestros héroes!: Año de Hidalgo 1953” (sin editorial), p. 9.
México Congreso. Cámara de Diputados, “Los derechos del pueblo mexicano: México a través de sus constituciones”, Publicado por M. Porrúa, México 19782, p. 74.
Francisco R. Almada, “Diccionario de historia, geografía y biografía sonorenses”, Gobierno del Estado de Sonora, Sonora 19832 (1ª edición de 1952), p. 198.
Manuel López Gallo, “Economía y política en la historia de México”, Ediciones “El Caballito”, México DF 198727, pp. 110-111.
José Herrera Peña, “Maestro y discípulo”, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia 1995, p. 31.
Juan Miguel de Mora, Willebaldo López, “La ciudad del México Contemporáneo”, Escenología A.C., 1997, p. 143.
Octavio A. Hernández, “Mil y un planes, tres revoluciones y una última Constitución”, Cámara de Diputados, LIX Legislatura, 2006, p. 10.
Como se nota, se trata de un texto que goza de cierta difusión y que ha sido reproducido en varias ocasiones, sea en libros divulgativos, sea en otros que tienen cierto carácter oficioso. También puede encontrarse completo o en modo parcial en diversos periódicos y en páginas de Internet. Por ejemplo, en los siguientes lugares, según una breve investigación realizada en Internet el 13 de abril de 2010:
http://www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=61680 (con fecha 6 de mayo de 2007);
http://www.periodicodigital.com.mx/blogs/por_soleares/?p=66 (con fecha 17 septiembre 2009);
http://laip.sinaloa.gob.mx/Revistas/CGA/CausaComun/Septiembre2006/CULTURA_HIDALGO_COSTILLA.htm;
http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=13990;
http://www.tvradioriviera.com/noticias/opinion_29/politica-nacional-alto-clero-izquierda_5239, (Ángel Torres, “Alto clero vs. la izquierda”, con fecha 14 de febrero de 2010);
http://www.notimediaradio.com/Movimiento%20Rebelde.htm (texto entregado a la Nunciatura de la Santa Sede en México, el 30 de enero de 2009).
El documento de la presunta excomunión de Hidalgo ha sido difundido ampliamente. Sin embargo, carece de avales históricos de peso. Más aún, no coincide en nada con otro texto de excomunión, recogido en colecciones de documentación histórica ampliamente reconocidas, fechado también el 24 de septiembre de 1810, y que inicia con estas palabras “Omne regnum in se divisum desolabitur” (Lc 11,17).
Este documento de excomunión, que consideramos auténtico, se encuentra, por ejemplo, en E. De la Torre Villar, M. González Navarro, S. Ross, “Historia documental de México II”, UNAM, México 1984, p. 38. El texto completo de la excomunión está en las pp. 36-39 del citado libro, y puede leerse también en Internet, en http://www.pim.unam.mx/catalogos/hyd/HYDII/HYDII044.pdf (visto el 14 de abril de 2010).
De la Torre, González y Ross indican que han tomado el texto de otra obra: J.M.L. Mora, “México y sus revoluciones”, vol. III, pp. 57-62, que puede ser leído con facilidad en una edición más reciente: J.M.L. Mora, “Obra histórica III. México y sus revoluciones”, 3, SEP, México DF, 1988, pp. 45-48, nota 2.
Entonces, ¿cuál es el origen del texto reproducido por Doralicia Cardona y por otras personas, y que contiene un número tal elevado de maldiciones contra Hidalgo? Ese presunto documento procede de una vieja fórmula de excomunión de la Edad Media, la cual aparece en una recopilación de textos y documentos de diferente tipo realizada por el obispo Ernulfo de Rochester (que vivió entre 1040 y 1124 aproximadamente) y que es conocida como “Textus roffensis”. Se puede acceder a este texto a través del siguiente link: http://tinyurl.com/7sbgwz  (visto el 17 de abril 2010), en las páginas 98-100.
La fórmula de excomunión que recoge el “Textus roffensis” fue traducida al inglés en épocas sucesivas y presentada, ya durante los primeros lustros del anglicanismo, como un texto papal, cuando en realidad se trata de un texto publicado en una iglesia local, como se indica correctamente en otras ediciones y traducciones del mismo.
La hipótesis que presento es, por lo tanto, la siguiente. La idea según la cual el texto de excomunión medieval recogido en el “Textus roffensis” hubiera sido aplicado a Miguel Hidalgo y Costilla debe haber surgido en algún momento, aún no claramente determinado, de la primera mitad del siglo XX. Tal texto era completamente desconocido en el siglo XIX, por la sencilla razón de que nunca se usó para excomulgar a Hidalgo.
Hay que señalar, como ha sido indicado recientemente, que el seguramente falso texto de excomunión no aparece en numerosos estudios sobre Hidalgo basados en buenas ediciones de documentos de la historia de México, como ha sido recordado por J. Jesús García y García en varios artículos recientes y recogidos luego en forma unitaria en una página de Internet (cf. J. Jesús García y García, “Se propaga, malévolamente, una falsa excomunión de Hidalgo”, en http://tinyurl.com/y5cenv9 (con fecha 16-9-2009, visto el 14-04-2010).
Para concluir, es oportuno hacer ver, salvo prueba documental seria que por ahora no existe, la falsedad de un texto de excomunión contra Hidalgo que algunos consideran (equivocadamente) como verdadero y usan para denigrar a diversas autoridades eclesiásticas del México del siglo XIX. En realidad, la excomunión a Hidalgo según el “Textus roffensis” es simple y llanamente un falso histórico.

Diócesis italiana rinde homenaje a prócer católico de la independencia de México

ROMA, 25 Oct. 2005  



La diócesis italiana de Livorno, en el norte del país, rindió recientemente un homenaje a una de las figuras más importantes de la historia de México, el prócer católico Agustín de Iturbide.

El evento, organizado por el Obispo de Livorno, Mons. Diego Coletti, recuerda el paso del prócer por la diócesis, donde vivió desterrado hasta que decidió retornar a su tierra natal, donde murió fusilado luego de ser vilmente acusado de “traidor” por la poderosa masonería local.

La celebración, realizada en el Santuario de Montenero –donde Iturbide acudiera tantas veces a orar durante su destierro– contó con la presencia del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara (México), quien durante el acto de develación de una placa en memoria del héroe mexicano destacó su lealtad como católico y mexicano.

“Es bastante extraño que se haga memoria de Agustín de Iturbide fuera de México”, especialmente porque “en su patria se le tiene oficialmente olvidado y está ausente en nombres de calles, monumentos y plazas; cuando en los libros de historia se hace alguna escurridiza mención de él, es para denigrarlo”, destacó el Purpurado durante su intervención en el acto de homenaje.

“Agustín de Iturbide –explicó el Cardenal Sandoval– sigue siendo víctima de las ideologías en pugna y de los sistemas políticos derivantes”.

Luego de recordar que fue Iturbide quien consumó la independencia el 27 de septiembre de 1821, el Purpurado destacó cómo los liberales intransigentes lo declararon “traidor y fuera de la ley”; y así tras su retorno a México fue fusilado por un oficial de ínfimo rango.

“Su muerte es un pecado nacional que todos los mexicanos llevamos como una herida oculta en nuestra conciencia histórica, pecado del cual la minoría que ha gobernado a nuestro pueblo no parece haberse arrepentido todavía, pues se ha negado de manera contumaz a reconocerle como el ‘Consumador de la Independencia’ y a darle el lugar que merece en nuestra historia nacional”, dijo el Purpurado.

“La historia la escriben los vencedores, por eso a él se le ha borrado de la historia. Resulta pues muy significativo que hoy y aquí a miles de kilómetros de México se lo recuerde”, concluyó.

El Cardenal finalmente develó una placa conmemorativa que dice, en italiano y español: “A Agustín de Iturbide, Hijo fiel de México y de la Iglesia Católica, quien promovió y llevó a cumplimiento la independencia de México por fidelidad a su conciencia de católico llegó exiliado a Livorno en el año de 1823. La Ciudad y la Diócesis de Livorno y la Iglesia de México lo recuerdan y le honran cono un hombre que supo luchar y morir por su Patria y por su Fe”.

domingo, 14 de marzo de 2010

EL 21 DE MARZO Y LA PATRIA MEXICANA CONSTRUCTORES Y DESTRUCTORES CONTRASTE HISTÓRICO

El 21de marzo de 1806; nació un indiecito zapoteca que con los años sería uno de los principales destructores de la Nación Mexicana."


En 1806, cuando nació Benito Juárez, ya estaba preparado el plan para destruir lo que con tanto amor, tiempo y trabajo habían hecho millones de personas en los tres siglos del Virreinato. Solamente cuatro años más tarde, se rompería el orden católico establecido por el Imperio español. El estallido de la Revolución ya se anunciaba.
Los destructores de ese orden centenario preparaban sus armas contundentes y asesinas, puestas a punto por la Potencia herética del norte.Contra todo lo que significa el REINADO SOCIAL DE CRISTO la Nación Mexicana.
Doscientos años de destrucción con su retahíla de antihéroes “laicos” no han podido borrar su ignominia. Los hechos y los documentos están a la vista y su máximo ídolo se deteriora si remedio en la opinión del pueblo. El poder político establecido en México desde 1824, llegó a su máximo en 1867 con la ayuda de las bayonetas yanquis.
En la muerte de su gran santón Benito Juárez; la fecha del 21 de marzo le fue endilgada al pueblo mexicano con el más grande homenaje al individuo que vivió para sostener la guerra diabólica contra lo más sagrado que un pueblo pueda tener: su amor a Cristo Jesús y a la Santísima Virgen de Guadalupe.
Durante todo en siglo XX la figura del indio de Guelatao, el principal destructor de la Patria se fue opacando por el brillo de la verdad histórica y la conciencia de la gente de bien. Solamente se ha sostenido por el culto que sus sectarios le siguen abonando cada año en esta fecha.
Estamos, ya bien entrados, en el tercer milenio, ya mucha gente se ha dado cuenta del engaño. Es hora de que pongamos a los destructores de México en el lugar que les corresponde: EL BASURERO DE LA HISTORIA.

Luis G. Pérez de León
21 de marzo de 2010


lunes, 14 de septiembre de 2009

MIGUEL HIDALGO, PADRE DE LA FALSA INDEPENDENCIA


Cuando un historiador verdaderamente católico trata de personajes consagrados como héroes por el liberalismo imperante en la historia oficial mexicana, puede causar resquemores, dudas, incomprensión o franca antipatía aún entre los lectores que dicen pertenecer a la religión católica.
Pero cuando se trata del llamado “Padre de la patria mexicana”, como aparece en los libros y documentos oficiales y cuando se le rinde el máximo homenaje popular en la llamada fiesta nacional del 15 de septiembre, entonces no falta quien descalifique, a priori, al que se atreva a derribar ese supuesto héroe de su pedestal.
Durante casi doscientos años (1) ha sido tan intensa y constante esta falsa afirmación, dada desde las altas esferas políticas y gubernamentales hasta los más modestos ayuntamientos o alcaldías y, por supuesto, en todos los centros educativos laicos y no pocos religiosos, dentro y fuera del país donde existen comunidades mexicanas. Que aquí nos encontramos con un caso muy grave de distorsión de la verdad histórica, de suplantación de la realidad por ocultamiento de los motivos que llevaron a Miguel Hidalgo a semejante empresa revolucionaria. Y de la extraña paradoja que han contemplado unas diez generaciones de mexicanos; de ver elevado a los altares liberales anticristianos a un sacerdote de la Iglesia Católica nombrándolo Padre de la Independencia mexicana”. Pero, vamos a demostrar que no hay contradicción, que todo está lógicamente encadenado por el hilo conductor de la actuación de las sociedades secretas entre los individuos y los pueblos ajenos a ellas.
También, el sentido cristiano de la historia nos obliga a reconocer a Jesucristo como centro y fin de la historia universal, Él marca los lineamientos para juzgar, para relatar los hechos y los personajes que han influido en las naciones a través de los tiempos.

Las razones de la Independencia

El rey de España Carlos III, influido por sus ministros masones, decretó el edicto de expulsión de los padres jesuitas el 1º de abril de 1767. Con ese infeliz acto, la enseñanza verdaderamente católica quedó herida de gravedad. Tanto los hijos de las familias principales como los humildes indios de las misiones del norte quedaron sin su protección, a merced de las nuevas ideas filosóficas disolventes de la moral católica, porque los sacerdotes y religiosos de las otras órdenes no fueron capaces de conservar la ortodoxia de la Fe.
Las ideas naturalistas y liberales de los filósofos ingleses, franceses y angloamericanos protestantes pronto influyeron en la mente de las clases educadas, tanto laicos como sacerdotes irreflexivos que quisieron ponerse a la moda de los franceses.
Sin embargo, en el fondo de todo esto, estaba el movimiento de las logias para desmembrar el Imperio Español Católico a favor de las nacientes repúblicas democráticas y masónicas: Los Estados Unidos de América en 1776 y la República Francesa anticristiana de 1789.
El joven Miguel Hidalgo y Costilla tiene varias facetas en su personalidad, las principales son: su actuación pública como sacerdote y como revolucionario, y la privada, como todo ser humano.
El cura Hidalgo nació el 9 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, en la jurisdicción de Pénjamo, en la Intendencia de Guanajuato. Fué el segundo de los cinco hijos del matrimonio formado por Cristóbal Hidalgo y Costilla y Ana María Gallaga Mandarte Villaseñor, criollos ambos. Sus primeros estudios los hizo en la hacienda donde vivían sus padres. A los doce años de edad fue enviado junto con su hermano Joaquín, a la ciudad de Valladolid al colegio de San Francisco Javier, atendido por los padres jesuitas, de ellos fue alumno solamente dos años, privándolo de esa sólida formación la expulsión de sus maestros por el edicto de 1764.
De regreso al colegio de San Nicolás se puso a estudiar Teología escolástica, sin embargo no pudo terminar su carrera porque tuvo riñas con sus compañeros, que lo apodaban “el zorro” por su comportamiento astuto y sus ojos color verde amarillento. Miguel Hidalgo fue expulsado del Colegio, aunque perdonado mas tarde, terminó sus cursos con las más altas calificaciones, lo que le hizo recibir el honor de presentar su examen en la Pontificia de la ciudad de México. Siendo ordenado sacerdote en 1778.
Ya como sacerdote comenzó a desempeñar diversas cátedras en el Colegio de San Nicolás de Valladolid, aprendió los idiomas francés e italiano, y entendía algunas lenguas indígenas. Desempeñó tan brillantemente su profesorado que en una década llegó a ser el Rector más joven en la historia del Colegio.
El cura impío Miguel Hidalgo


Entre los años 1790 y 1800, el señor rector comenzó a olvidar sus deberes de eclesiástico dedicándose a la vida social, organizaba fiestas y tertulias literarias, leía los libros prohibidos por el Tribunal del Santo Oficio, especialmente los que llegaban de contrabando desde Francia y de los Estados Unidos, reunía en su casa a muchos sospechosos de profesar las ideas de la Revolución francesa, donde se comentaban con desusada libertad los principios anticristianos de los filósofos Juan J. Rousseau y Francisco M. Arouet alias Voltaire. (4).
Hacia el año de 1792, el cura Hidalgo era un gran empresario en todo tipo de inversiones, mayormente en la agricultura y en las artesanías hasta hacerse un hombre rico. Sin embargo, su pasión por el juego le llevó a contraer cuantiosas deudas, se enemistó con el Cabildo de Valladolid y fue citado por el Tribunal de la Inquisición, acusado de trato deshonesto con mujeres y de vivir amancebado con una señora de quien tenía dos hijos. A causa de todo esto tuvo que renunciar a su rectoría en el Colegio, pagar sus deudas con una de sus haciendas y marcharse precipitadamente a la ciudad de Colima para servir un curato por orden del Obispo.
Luego, en 1793 el Obispo le concedió los cargos de cura, vicario y juez eclesiástico de San Felipe en Guanajuato. Ahí formó una extensa biblioteca con autores franceses de libros señalados en el índice como Anticatólicos. Desde San Felipe hacía frecuentes viajes a Dolores, Lagos y Guanajuato donde tenía multitud de conocidos, la mayoría, desorientados súbditos que veían en el cura a una persona capaz de guiarlos en aquella época prerrevolucionaria.
En el año de 1798 el Cabildo de Valladolid volvió a acusarlo de no pagar sus nuevas deudas de Juego, de leer libros prohibidos, de propagar actividades sediciosas y proferir herejías de corte protestante.
Esta segunda llamada del Santo Oficio tampoco tuvo eco en quienes debían sancionar sus desvaríos doctrinales y morales, pues su expediente se archivó como había sucedido con el primero.
En 1802 consiguió ser cura del pueblo de Dolores a la muerte de su hermano el cura José Joaquín, en esa localidad se asentó con toda su familia continuando su vida social y ocupándose de todo menos de sus fieles a quienes dejó encargados al padre Francisco Iglesias.
Toda esa época hasta el año de 1810 se le ve ilustrándose y llenando su vida de toda clase de placeres y actividades fuera de la Religión viviendo amancebado con otra mujer de quien tuvo otras dos hijas: Micaela y Josefa. También Miguel Hidalgo y Costilla había perdido completamente la Fe no estamos seguros de si alguna vez la tuvo, ya que, tanto él como muchos de los candidatos a ser ministros de Jesucristo entraban en los seminarios para ser sacerdotes y disfrutar del ascendiente y bonanza económica que les daba ser cura de alguna parroquia, sin tener realmente vocación de servicio a Dios y a las almas. Esta es la principal razón de que hubiese tan gran número de sacerdotes revolucionarios.

El masón Miguel Hidalgo y Costilla

El norteamericano maestro masón Richard E. Chism en su “Historia masónica de México” afirma que en 1806 se formó en la ciudad de México una Logia masónica del rito de York, es decir, de obediencia inglesa. Y que en ese año en la casa no. 5 de la calle de las Ratas (hoy Bolivar) fueron iniciados Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Miguel Domínguez corregidor de Querétaro y otros. El maestro masón grado 33 Dr. Julián Gascón escribe en su tratado “Los primeros masones y la formación del supremo consejo de México” exactamente lo mismo.
Hidalgo tenía un Plan que le había proporcionado un antiguo jesuita que vivía en Querétaro. Era en líneas generales el Plan que la Logia de Nueva Orleáns en los Estados Unidos había confeccionado para llevarlo a cabo por medio de aquellos revolucionarios que fueran escogidos por ella.
La razón de que los políticos liberales rindan homenaje a un sacerdote católico y lo llamen “Padre de la Independencia y de la Patria es precisamente porque este cura era masón obediente a los dictados de la secta, para destruir la Nueva España en beneficio del gobierno norteamericano. Entre las primeras disposiciones que emitió su gobierno itinerante estuvo la de mandar a Pascasio Ortiz de Letona a Estados Unidos pidiendo ayuda material y moral para los insurgentes.

El revolucionario Miguel Hidalgo y Costilla
Por la denuncia de la Revolución en la ciudad de Querétaro, los acontecimientos precipitaron el inicio de la revolución, el pueblo de Dolores, el 16 de septiembre a las 6 de la mañana se inició una auténtica guerra civil de muerte y destrucción.
Vaciando las cárceles de criminales, armándolos y reuniendo entorno suyo a toda la plebe de los lugares que pasaba, incitándolos al robo del que algo tenía, marchaba como jefe absoluto, no de un ejército sino de una desordenada banda de forajidos. Los que tenían algún resentimiento, maldad, codicia o venganza contra alguien se le iban agregando. Tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe como bandera de la revolución para engañar mas fácilmente al pueblo devoto instándolos, con ello, a no hacer resistencia.
Podemos afirmar que su carrera fue meteórica. Pronto cayeron bajo su férula San Miguel, Celaya Guanajuato, Valladolid y los principales pueblos de Michoacán, siguió hacia Toluca y se dirigió a la ciudad de México deteniendo su marcha a muy poca distancia de ella. Habían pasado menos de dos meses desde el llamado “Grito de Dolores” y su influencia crecía de semana en semana. Casi sin enfrentar ninguna batalla seria y por la ayuda de otros revolucionarios entró en Guadalajara el 28 de noviembre, esta ciudad, como las anteriores, estaba ganada por la infiltración de las logias entre las personas principales. El pueblo de la capital de la Nueva Galicia se le entregó lleno de júbilo, a tal grado que en la Catedral se cantó un Te Deum en su honor y después un suntuoso banquete y baile en el Real Palacio donde se alojó.
Sus incondicionales comenzaron a dirigirse a él como “Su Alteza Serenísima”, pero, nada de lo anterior evitó que “Su Alteza” ordenara mas tarde degollar a todos los europeos prisioneros de las turbas, lo mismo hacía en todas las poblaciones que tomaba. En Guadalajara no bajaron de mil los asesinados.Hidalgo se presentaba como el “Libertador de los pueblos oprimidos”, ofrecía a las chusmas que serían dueños de las tierras y de las riquezas de los europeos.
Hastiados de los excesos de Hidalgo, Allende y sus propios compañeros revolucionarios consultaron a varios sacerdotes sobre si sería lícito darle veneno para evitar tantos asesinatos. Después de ser derrotado Hidalgo por el general Calleja en Puente de Calderón, Allende y los otros jefes revolucionarios finalmente decidieron separarlo del mando amenazándolo de muerte. Comenzó entonces la declinación de su estrella, en la huída de los revolucionarios rumbo a los Estados Unidos iba prisionero con guardias para que obedeciera lo que se le dictaba.
Los jefes revolucionarios decidieron huir hacia el norte hasta Texas para alcanzar después la frontera con la Louisiana y obtener la ayuda material y moral ofrecida por el presidente James Madison de los Estados Unidos. Así que emprendieron la marcha hacia la ciudad de Chihuahua, pero el 21 de abril y por medio de una estratagema del capitán Francisco I. Elizondo (6) fueron apresados todos en la población de Acatita de Baján y llevados maniatados con hierro a la ciudad de Chihuahua donde comenzó su proceso.
Los interrogatorios, la degradación de Hidalgo de su condición sacerdotal, el juicio del Tribunal de la Inquisición, la Junta de Guerra y todo lo concerniente a sus delitos con los testigos etc., etc. tardaron más de dos meses. El 30 de julio de 1811 a la hora del alba Miguel Hidalgo y Costilla de 53 años cumplidos cayó muerto por el pelotón de fusilamiento. ¿Qué pensaría ese cerebro, cuyo corazón estaba corrompido hasta la médula antes de su ejecución? Cuando el capitán Simón Elías le preguntó por su último deseo antes de morir, Hidalgo pidió que le trajeran una jarra con leche y unos dulces….. (7)

Efectos de la Revolución de Miguel Hidalgo y Costilla

En tan solo 11 meses de campaña revolucionaria la sociedad de la Nueva España había quedado conmovida hasta sus cimientos, todas las capas de la población se veían con desconfianza. Había fomentado el odio entre españoles europeos y americanos, entre las diversas razas que poblaban el extenso país, entre los ricos y los pobres, entre los curas de pueblo y las autoridades de la Iglesia. En ese corto espacio de tiempo los trescientos años de estabilidad y paz se habían destruido para siempre.
En cuanto a la Iglesia Hidalgo fue enemigo de las órdenes monásticas, humilló cuanto pudo a la jerarquía eclesiástica coartando la libertad de su jurisdicción y mandando asesinar a incontables sacerdotes, solamente por el delito de ser europeos.
Su rebelión fue el principio de la destrucción del país cuya independencia fue lograda por don Agustín de Iturbide el 27 de septiembre de 1821 con el Imperio Católico que duró solamente dos años a causa de la intervención de la República democrática norteamericana y sus logias. Perdiendo, México, su verdadera independencia para siempre.
La revolución de Independencia no fue ideada por Hidalgo ni su voluntad tampoco era la que imperaba en ella, pues es bien sabido que Hidalgo y Allende eran masones, y como tales, ciegos y dóciles a la voluntad de las logias. Las órdenes venían del jefe supremo de la masonería universal residente en Charleston USA.
Por lo expuesto anteriormente, Miguel Hidalgo y Costilla, no fue prócer de la Independencia de México ni menos Padre de la Patria

Luis G. Pérez de León Rivero


Notas y Bibliografía:
En el año de 1823 la Asamblea o triunvirato que estaba encargada del gobierno después de la abdicación de Iturbide con Emperador, ya hablaba de constituir una república democrática de corte yanqui y había elevado a Miguel Hidalgo como Prócer de la Independencia.

(2) Francisco María Arouet alias Voltaire, influyente filósofo, escritor y poeta, todo su pensamiento está impregnado de naturalismo y liberalismo, a pesar de haberse educado por los jesuitas en París, empleo su viva inteligencia en esparcir sus ataques a la Iglesia Católica.La masonería internacional adoptó su pensamiento destructivo para destruir el Orden Cristiano.
La Masonería es el Misterio de Iniquidad de que habla San Pablo en su 2ª. Epístola a los Tesalonicenses, extrae de los individuos que selecciona, todos los instintos bestiales que un hombre pueda tener y los encausa para sus fines de destrucción del orden cristiano (5). Cualquier individuo, una vez comprometido bajo juramento con los jefes de la Secta va a poner en práctica los horrores de su innata maldad.
El Capitán de milicias Francisco Elizondo que estaba retirado en el Norte y había dejado las huestes de Hidalgo poco antes, de acuerdo con los realistas, aparentó volver con los que huían y vitoreándolos los pudo desarmar y poner presos.
(5) “La cuestión religiosa en México”, Fco. Regis Planchet ,1957
BIBLIOGRAFIA:
Alamán Escalada Lucas, “Historia de Méjico”, Fondo de Cultura Ec. S. A. de C. V. Ed. Facsimilar; México 1985. 5 Tomos
">Documentos Históricos Mexicanos, Consejo Nacional de Fomento Educativo, Ed. Facsimilar, México 1985.
Enciclopedia de México, SEP. México 1988.
Gascón Julián Dr. “Los primeros masones y la formación del Supremo Consejo de México”, Ed. Vertiente, México 1994.
Gibaja y Patrón Antonio, “Comentario Crítico, Histórico, Auténtico a LAS REVOLUCIONES SOCIALES DE MÉXICO”, Ed. Tradición, México 1983. 5 Tomos
Gran Enciclopedia “Círculo de Lectores”, Plaza y Janés, Barcelona 1987.
Pérez de León Rivero Luis, Apuntes propios, “El Destino Manifiesto angloamericano es de origen calvinista”.
Regis Planchet Francisco Pbro. La Cuestión Religiosa en México”, Imp. Moderna, Guadalajara, México 1987.
Sánchez Ruiz Pedro  “Nacimiento, Grandeza, Decadencia y Ruina de la Nación Mejicana Ed. Honor y Fidelidad 2005.