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domingo, 8 de mayo de 2011

Llegada de Maximiliano de Austria en México



Desembarco de Maximiliano de México en el puerto de Veracruz. En el año 1864 este noble austríaco miembro de la Casa Imperial de los Habsburgo, llegó para tomar posesión del trono mexicano con el título de Emperador, que le ofrecía Napoleón III, y sostenido por tropas francesas y austríacas. Su aventura terminaría dramáticamente tres años después, con la derrota francesa y Maximiliano fusilado por los mexicanos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

"No hay otro camino que el de Lenin"

Estas palabras estuvieron presentes en discursos que tuvieron lugar con motivo de la elección de Obregón como presidente. Participaban Luis N. Morones, Felipe Carrillo Puerto, Antonio Díaz Lombardo, etc.

El periódico Excelsior, en su número del 27 de septiembre de 1920 recogía las siguientes palabras del discurso obregonista: "hay que dinamitar el Palacio Nacional, eterna cueva de ladrones y dictadores, volar con bombas el palacio arzobispal y la catedral, nido de víboras, y el palacio legislativo...".

En cuanto empezó el mandato de Obregón, empezó también a tener poder público la Confederación Regional Obrera Mexicana (C.R.O.M.), fundada por Luis N. Morones, organización que intentaba controlar a las masas mediante el discurso populista. Sería la C.R.O.M. la encargada de ejecutar en muchas ocasiones atentados contra la Iglesia.

martes, 28 de septiembre de 2010

AGUSTÍN DE ITURBIDE. Juicios de la Historia

¿Cuál fue la primera reacción del pueblo, de la Nación, de sus mismos enemigos? El hecho, el parricidio, el crimen, permitido por Dios, estaba consumado...

Comenzando por los sencillos y sorprendidos vecinos de Padilla, se mostraron consternados y perplejos por no comprender las las razones que movieron al Congreso a condenar tan rápidamente y sin apelación ninguna al hombre por el cual ellos y toda la Nación eran libres.

Almas piadosas sobre todo de mujeres, se ofrecieron a lavar las heridas del cadáver, lo amortajaron con el hábito de San Francisco y con buena asistencia del pueblo lo velaron toda la noche. Al día siguiente, 290 de Julio, se le dio cristiana sepultura. Los restos gloriosos del ex-Emperador permanecieron allí hasta 1838.

En cuanto a la reacción en los pueblos y ciudades de la Nación fue de profundo dolor y sentimiento, pues no podían menos de llorar la trágica e injusta muerte del que les había conquistado la libertad, sobre todo cuando fueron sabiendo la verdad sobre el decreto y los adjuntos del parricidio. En la capital fue mayor el asombro y más profundo el dolor, pues no podían concebir que hubiera muerto tan injusta y trágicamente el hombre que hacía poco más de un año ceñía todavía la Corona de un Imperio que él había liberado, y lo que más los llenaba de pena y de vergüenza era que mexicanos que se proclamaban representantes del pueblo eran los causantes, los autores de semejante crimen. 

Por eso en el mismo Congreso -escribe Zamacois- "el dolor se retrató en el semblante de todos los diputados, y no hubo uno de ellos que no lamentase la desgracia de un hombre a quien la Patria le era deudora del bien supremo de la Independencia"

Carlos María Bustamante, de cuyos labios había salido la propuesta del infame decreto de muerte, se disculpaba diciendo que era "solo para atemorizar"... Es indudable que de todos, o de la mayor parte, se apoderó un lacerante remordimiento por sentirse culpables de la "MANCHA MAYOR DE NUESTRA HISTORIA".


martes, 3 de agosto de 2010

La célebre “Güera” Rodríguez

"Debemos imaginar aquellas tertulias de la casa de la calle de los Plateros, donde la "Güera Rodríguez" hacía gala de la etiqueta más pulida para recibir y agasajar a sus invitados que, poco a poco, se extasiaban... "

María Ignacia Xaviera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Osorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdoba Salas Solano y Garfias (1778-1851) tenía veinticinco años cuando visita México el ilustre investigador Alexander Von Humboldt (1769-1859), quien ha programado un amplio recorrido para conocer la fauna, la flora y los minerales de estas tierras. En especial se interesa por el cultivo de la cochinilla, aquel gusanito grisáceo que se desarrolla en las pencas del nopal y que se utiliza seco para colorear alimentos.
La amorosa joven cautiva con su plática, con su gracia y simpatía. Debemos imaginar aquellas tertulias de la casa de la calle de los Plateros, donde la "Güera Rodríguez" hacía gala de extravagante hospitalidad para recibir y atender a sus invitados que se extasiaban con el caudal de cultura que emanaba de sus labios, con la inteligencia de sus respuestas sinceras a través de una mirada serena y alegre. La caída de sus bucles dorados, realzaban aquellos inolvidables ojos azules que destacaban ante la delicadeza de las facciones de su rostro. Era tan bella que alguna vez sirvió de modelo para esculpir y pintar a la misma Virgen María.
En una coqueta mesilla, cuyo mantel cae formando olanes de finísimo encaje de Brujas, ofrece el té, ahora tan de moda en la sociedad mexicana y, desde luego, el tradicional chocolate espumado de tres tantos. Entre sorbo y sorbo de las delgadas tazas de porcelana, degustan galletas de nata, enrejados de chocolate, huesitos de manteca, besos de merengue, polvorones de almendra y tortaditas de Santa Clara.
Después, brinda con ratafía quiditativa o elixir de los Dioses, o con aquellas otras pócimas celestiales que guardan las limpias botellas de cristal cortado como la crema de perfecto amor, hecha con destilados de violetas; la crema de Venus, donde la vainilla se mezcla con claveles, clavo, canela y naranja; el aguardiente de andaya, hecha con raíz de lirio de Florencia y cáscaras de naranja, los licores de damiana, el destilado de rosas, el espíritu de anís, los caldos de frutas o espíritus de aromas delicados como los de guayaba, moras o membrillos.

sábado, 3 de julio de 2010

Miguel Hidalgo, falsificación histórica.

En el contexto del bicentenario (1810-2010) de la insurrección de Hidalgo y de otros líderes que preparó la independencia de México, vale la pena ofrecer algunas consideraciones sobre un presunto texto de excomunión que, por lo que parece, resulta ser un claro ejemplo de falsificación histórica.

En un disco titulado “Memoria Política de México” y publicado en 2007 por Doralicia Carmona Dávila, profesora de Historiografía e Historia Social y Cultural en la Universidad de Guanajuato (México), se recogen diversos documentos relativos a la historia de México. En la colección aparece un texto que, presuntamente, habría sido usado para excomulgar a Miguel Hidalgo en 1810.

El texto que nos interesa fue ofrecido en el siguiente hipervínculo: http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1810DEM.html, al cual accedimos el 31 de marzo de 2009 (posteriormente dejó de ser accesible vía Internet). El texto iniciaba como sigue:
“Decreto lanzado por el obispo Manuel Abad y Queipo. Obispo de Michoacán de 1810 a 1815.
“Por autoridad del Dios Omnipotente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y de los santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, papas (sic), querubines y serafines: de todos los santos inocentes, quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos y electos de Dios: Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, ex cura del pueblo de Dolores.
“Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquéllos que le dicen al señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ninguno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre jamás (sic)”.
Siguen luego diversas maldiciones y condenas, sin que exista ninguna frase que deje espacio abierto al arrepentimiento (lo cual es una omisión extraña en un texto de excomunión). La última línea es la siguiente:
“Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén!”.
El texto en cuestión ha sido reproducido a lo largo del siglo XX en distintas obras y con variantes más o menos significativas. Por recoger algunas, evidenciadas con la ayuda de books.google, podemos recordar las siguientes:
Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, “Boletín de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos”, La Sociedad, Chihuahua 1946, p. 225.
Luis Rodríguez, “¡Loor a nuestros héroes!: Año de Hidalgo 1953” (sin editorial), p. 9.
México Congreso. Cámara de Diputados, “Los derechos del pueblo mexicano: México a través de sus constituciones”, Publicado por M. Porrúa, México 19782, p. 74.
Francisco R. Almada, “Diccionario de historia, geografía y biografía sonorenses”, Gobierno del Estado de Sonora, Sonora 19832 (1ª edición de 1952), p. 198.
Manuel López Gallo, “Economía y política en la historia de México”, Ediciones “El Caballito”, México DF 198727, pp. 110-111.
José Herrera Peña, “Maestro y discípulo”, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia 1995, p. 31.
Juan Miguel de Mora, Willebaldo López, “La ciudad del México Contemporáneo”, Escenología A.C., 1997, p. 143.
Octavio A. Hernández, “Mil y un planes, tres revoluciones y una última Constitución”, Cámara de Diputados, LIX Legislatura, 2006, p. 10.
Como se nota, se trata de un texto que goza de cierta difusión y que ha sido reproducido en varias ocasiones, sea en libros divulgativos, sea en otros que tienen cierto carácter oficioso. También puede encontrarse completo o en modo parcial en diversos periódicos y en páginas de Internet. Por ejemplo, en los siguientes lugares, según una breve investigación realizada en Internet el 13 de abril de 2010:
http://www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=61680 (con fecha 6 de mayo de 2007);
http://www.periodicodigital.com.mx/blogs/por_soleares/?p=66 (con fecha 17 septiembre 2009);
http://laip.sinaloa.gob.mx/Revistas/CGA/CausaComun/Septiembre2006/CULTURA_HIDALGO_COSTILLA.htm;
http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=13990;
http://www.tvradioriviera.com/noticias/opinion_29/politica-nacional-alto-clero-izquierda_5239, (Ángel Torres, “Alto clero vs. la izquierda”, con fecha 14 de febrero de 2010);
http://www.notimediaradio.com/Movimiento%20Rebelde.htm (texto entregado a la Nunciatura de la Santa Sede en México, el 30 de enero de 2009).
El documento de la presunta excomunión de Hidalgo ha sido difundido ampliamente. Sin embargo, carece de avales históricos de peso. Más aún, no coincide en nada con otro texto de excomunión, recogido en colecciones de documentación histórica ampliamente reconocidas, fechado también el 24 de septiembre de 1810, y que inicia con estas palabras “Omne regnum in se divisum desolabitur” (Lc 11,17).
Este documento de excomunión, que consideramos auténtico, se encuentra, por ejemplo, en E. De la Torre Villar, M. González Navarro, S. Ross, “Historia documental de México II”, UNAM, México 1984, p. 38. El texto completo de la excomunión está en las pp. 36-39 del citado libro, y puede leerse también en Internet, en http://www.pim.unam.mx/catalogos/hyd/HYDII/HYDII044.pdf (visto el 14 de abril de 2010).
De la Torre, González y Ross indican que han tomado el texto de otra obra: J.M.L. Mora, “México y sus revoluciones”, vol. III, pp. 57-62, que puede ser leído con facilidad en una edición más reciente: J.M.L. Mora, “Obra histórica III. México y sus revoluciones”, 3, SEP, México DF, 1988, pp. 45-48, nota 2.
Entonces, ¿cuál es el origen del texto reproducido por Doralicia Cardona y por otras personas, y que contiene un número tal elevado de maldiciones contra Hidalgo? Ese presunto documento procede de una vieja fórmula de excomunión de la Edad Media, la cual aparece en una recopilación de textos y documentos de diferente tipo realizada por el obispo Ernulfo de Rochester (que vivió entre 1040 y 1124 aproximadamente) y que es conocida como “Textus roffensis”. Se puede acceder a este texto a través del siguiente link: http://tinyurl.com/7sbgwz  (visto el 17 de abril 2010), en las páginas 98-100.
La fórmula de excomunión que recoge el “Textus roffensis” fue traducida al inglés en épocas sucesivas y presentada, ya durante los primeros lustros del anglicanismo, como un texto papal, cuando en realidad se trata de un texto publicado en una iglesia local, como se indica correctamente en otras ediciones y traducciones del mismo.
La hipótesis que presento es, por lo tanto, la siguiente. La idea según la cual el texto de excomunión medieval recogido en el “Textus roffensis” hubiera sido aplicado a Miguel Hidalgo y Costilla debe haber surgido en algún momento, aún no claramente determinado, de la primera mitad del siglo XX. Tal texto era completamente desconocido en el siglo XIX, por la sencilla razón de que nunca se usó para excomulgar a Hidalgo.
Hay que señalar, como ha sido indicado recientemente, que el seguramente falso texto de excomunión no aparece en numerosos estudios sobre Hidalgo basados en buenas ediciones de documentos de la historia de México, como ha sido recordado por J. Jesús García y García en varios artículos recientes y recogidos luego en forma unitaria en una página de Internet (cf. J. Jesús García y García, “Se propaga, malévolamente, una falsa excomunión de Hidalgo”, en http://tinyurl.com/y5cenv9 (con fecha 16-9-2009, visto el 14-04-2010).
Para concluir, es oportuno hacer ver, salvo prueba documental seria que por ahora no existe, la falsedad de un texto de excomunión contra Hidalgo que algunos consideran (equivocadamente) como verdadero y usan para denigrar a diversas autoridades eclesiásticas del México del siglo XIX. En realidad, la excomunión a Hidalgo según el “Textus roffensis” es simple y llanamente un falso histórico.

Diócesis italiana rinde homenaje a prócer católico de la independencia de México

ROMA, 25 Oct. 2005  



La diócesis italiana de Livorno, en el norte del país, rindió recientemente un homenaje a una de las figuras más importantes de la historia de México, el prócer católico Agustín de Iturbide.

El evento, organizado por el Obispo de Livorno, Mons. Diego Coletti, recuerda el paso del prócer por la diócesis, donde vivió desterrado hasta que decidió retornar a su tierra natal, donde murió fusilado luego de ser vilmente acusado de “traidor” por la poderosa masonería local.

La celebración, realizada en el Santuario de Montenero –donde Iturbide acudiera tantas veces a orar durante su destierro– contó con la presencia del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara (México), quien durante el acto de develación de una placa en memoria del héroe mexicano destacó su lealtad como católico y mexicano.

“Es bastante extraño que se haga memoria de Agustín de Iturbide fuera de México”, especialmente porque “en su patria se le tiene oficialmente olvidado y está ausente en nombres de calles, monumentos y plazas; cuando en los libros de historia se hace alguna escurridiza mención de él, es para denigrarlo”, destacó el Purpurado durante su intervención en el acto de homenaje.

“Agustín de Iturbide –explicó el Cardenal Sandoval– sigue siendo víctima de las ideologías en pugna y de los sistemas políticos derivantes”.

Luego de recordar que fue Iturbide quien consumó la independencia el 27 de septiembre de 1821, el Purpurado destacó cómo los liberales intransigentes lo declararon “traidor y fuera de la ley”; y así tras su retorno a México fue fusilado por un oficial de ínfimo rango.

“Su muerte es un pecado nacional que todos los mexicanos llevamos como una herida oculta en nuestra conciencia histórica, pecado del cual la minoría que ha gobernado a nuestro pueblo no parece haberse arrepentido todavía, pues se ha negado de manera contumaz a reconocerle como el ‘Consumador de la Independencia’ y a darle el lugar que merece en nuestra historia nacional”, dijo el Purpurado.

“La historia la escriben los vencedores, por eso a él se le ha borrado de la historia. Resulta pues muy significativo que hoy y aquí a miles de kilómetros de México se lo recuerde”, concluyó.

El Cardenal finalmente develó una placa conmemorativa que dice, en italiano y español: “A Agustín de Iturbide, Hijo fiel de México y de la Iglesia Católica, quien promovió y llevó a cumplimiento la independencia de México por fidelidad a su conciencia de católico llegó exiliado a Livorno en el año de 1823. La Ciudad y la Diócesis de Livorno y la Iglesia de México lo recuerdan y le honran cono un hombre que supo luchar y morir por su Patria y por su Fe”.